VIERNES NOCHE

A pesar de todo lo que he escrito y os he contado, a pesar de todo lo que he sufrido y he cambiado desde que empecé este proyecto, este viernes noche me doy cuenta de que sigo siendo exactamente la misma persona que era cuando empecé, a pesar de todo lo que he alardeado de cambiar, pero no, por desgracia sigue siendo la misma casa llena de recuerdos, con el mismo perro estúpido ladrando desde la puerta y con la misma niña tonta sentada en el escalón esperando a que cupido le lance su flecha.

Yo que después de casi dos años pensaba que ya lo había superado todo, vengo a contar uno de mis mayores traumas y tengo que admitir que no voy en el mejor estado para hacerlo, pero incluso yo me sorprendo de ser capaz de escribir.

Con a penas 4 años, cuando empecé a tener algo de conciencia sobre mi mi misma, descubrí que mi padre me maltrataba, a mi madre y a mí. Después comencé a tomar conciencia sobre mi persona, a darme cuenta de que era como los demás, las únicas diferencias entre la gente que me rodea y yo son rasgos superficiales y ciertas carencias emocionales y por desgracia para algunos todos solemos juzgar por la primera.

Un año después de enterarme de como funcionaba mi familia, es decir con 5 años, mi padre se fue, nos abandonó y exactamente en ese horrible agosto comenzó una maldición que me temo que va a recaer sobre mi durante muchos años. Cada hombre que pasa por mi vida prometiendo algo importante o al menos aparentando que iba a tener un papel importante me abandona, como si yo fuese un cachorro en plena carretera.

Veo el desprecio en sus ojos y siento el asco en todas sus palabras, y aunque intente aparentar normalidad cada vez me cuesta más mantener la vida social que he llevado hasta ahora, cada vez me cuesta más explicar por que soy como soy. Ahora entiendo a esa gente mayor que quizá en una frase te podría hacer entender todo pero simplemente no tiene la capacidad mental para formarla, hay una barrera que oculta el trauma con historietas vacías e irrelevantes haciendo ver que solo eres un lastre en la vida de los demás y que nada te importa por que nunca nadie te ha demostrado que te necesita, ahí es cuando comienza a arraigar un grave problema al que quizá nunca vamos a ser capaces de hacer frente y nos lo vamos a llevar con nosotros a la tumba.

Pero por desgracia para mis lectores no soy de esas personas que quieren que los problemas arraiguen en su vida como un rosal en un jardín y aunque no los enfrente de cara por que literalmente no puedo, si me gustaría transmitir a todos a los que lleguen estas palabras que nunca os quedareis con la duda, por que igual la astilla te daña más que el hacha ya que el dolor que sientes sólo y exclusivamente lo vas a sentir tú.

Cuando te encuentres a la adversidad de frente y te des cuenta que poco a poco te rodea piensa que aún puedes salir, que por muy dura que sea la adversidad puedes superarla pero tampoco seas de esas personas que por no enfrentarse a sus problemas prefieres hacerlos invisibles por que esas son las personas más dañinas que puedes encontrar durante tu recorrida, aquella que se les puede caer el mundo y actuar como si nada. Yo personalmente siempre he pensado que es un súper poder pero con el doloroso transcurso de los años me he dado cuenta de que no es más que una cortina y que cuando se haga vieja y haya que cambiarla todo, absolutamente todo, lo que hayas guardado atrás va a volver a salir voluntario o involuntariamente.

El consejo de hoy, de parte de una persona que si vieras en persona algún fin de semana te daría vergüenza ajena, es que no guardéis la basura debajo de la alfombra sino que aprendáis a recogerla de forma pulcra por que tarde o temprano va a tocar limpiar.

Gracias a Dios ya no guardo nada bajo la alfombra pero cuando lo hacía y acababa saliendo era todo muchísimo más dolorosa, incluso te consume por dentro como si de alguna droga se tratase. Ahora me he dado cuenta de que soy más fuerte de la que yo creo y que puedo hacer frente a lo que quiera por mucho que me duela.

Tras este maravilloso desenlace para mi vida y por pura casualidad siento que cupido me ha vuelto a flechar, quizás soy demasiado optimista, estoy tan emocionada como una quinceañera con su primer novio, pero al fin y al cabo me encanta enamorarme, sentirme querida y acompañada y me da igual fallar una o quinientas veces si al final toda la tragedia va a darme algunos frutos.

Quiero agradeceros a todos los que me leéis y me habláis ya sea para consolarme o siendo algo más discretos para preguntar por mi. Quiero comunicaros que no tengo mayor consuelo que compartir mi tormento con aquellos que tampoco ven la luz. Buenas noches y mucha suerte a todos con todo lo que necesiteis. ❤

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